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Marzo 10. Tasa de desempleo y crecimiento económico

El Dane reportó que la tasa de desempleo se elevó a 14.6% al corte de enero de 2010,  40 pbs por encima de la observada en enero del 2009. Más aún, el desempleo a nivel urbano se ubicó en 15%, factor preocupante de cara a la esperada recuperación económica del presente año.  

A pesar de ello, Anif considera que será posible crecer a tasas del orden del 2.3% durante el 2010 frente al crecimiento cero que seguramente arrojará el 2009. Este crecimiento estaría sustentado en una mejor lectura de las perspectivas internacionales, particularmente en Estados Unidos (con un crecimiento esperado del 3.6%), y en el buen papel que vienen cumpliendo las obras civiles (con expansiones del 30% real), como elemento “amortiguador” de la desaceleración en la industria y el comercio de Colombia.

Cabe preguntarse sobre el comportamiento del mercado laboral, para dilucidar su impulso a la demanda agregada.  Por ejemplo, el número de ocupados tuvo una satisfactoria expansión del 7% anual, al corte de enero de 2010 (ver gráfico 1). Ello implicó haber generando 1.2 millones de puestos de trabajo durante el último año (ver gráfico 2).  Este ritmo de expansión supera no sólo la expansión de la población (cercana al 1.5% anual), sino la de la Población en Edad de Trabajar (cercana al 3% anual). 

Ahora bien, ¿cuáles son los sectores que están impulsando el empleo en Colombia?  Hemos inferido de las cifras del Dane que durante el último año se habrían generando (en neto) unos 420.000 puestos de trabajo en el sector comercial (a pesar de haberse estado contrayendo su valor agregado a ritmos del 2%); el sector de “otros” habría generado unos 300.000 y el sector de servicios sociales cerca de 178.000.  La industria y el sector de edificaciones no reportan nuevos puestos de trabajo, dada su dinámica recesiva (a tasas de -6% y de -14% anual, respectivamente).

Esta buena dinámica de generación de nuevos puestos de trabajo (+7% anual) indica que el problema del desempleo radica en una presión sobre el mercado laboral por cuenta de nuevos demandantes de trabajo (llevando la llamada tasa de participación laboral global a niveles históricamente elevados del 62%). En efecto, las cifras del Dane también revelan que el número de desocupados crecía a ritmos del 10% al corte de enero del 2010, con lo cual se habría incrementado en unos 300.000 el número de colombianos en “desempleo abierto” (totalizando la preocupante cifra de 3.1 millones), un 14.6% de la PEA.

Esta presión sobre el mercado laboral es en algún sentido consistente con la caída en el ingreso disponible de los hogares, el cual mostraba un descenso de -0.2% anual al corte de septiembre de 2009, tras haber registrado crecimientos cercanos al 2% durante el 2008. Simplemente más miembros del hogar salieron a presionar el mercado laboral para “completar” los ingresos del hogar, pero, infortunadamente, no hubo nuevos empleos para tanta gente.  

Sabemos bien que se trata de un problema mundial, donde Estados Unidos enfrenta tasas de desempleo de 9.7% y Europa casi el 11% (ahora que España se perfila hacia desempleo del 20%).  De allí la urgencia de combinar las políticas fiscales-monetarias anti-cíclicas con las reformas de flexibilización del mercado laboral. En ésta fase de transición de la crisis (2008-2009) hacia la fase de recuperación (2010-2011), los gobiernos enfrentan un fuerte desafío en materia de “equilibrio” de sus políticas.  De una parte, deben evitar una retracción prematura de los estímulos al consumo de los hogares (donde inclusive Obama anunció un eventual segundo paquete). Pero, de otra parte, deben asegurarse que pronto regresarán a trayectorias sostenibles en su deuda pública, en momentos en que ésta ha desbordado los límites prudentes del 60% del PIB en los países desarrollados. Descargar pdf